Por Edgar Salas
La Selección de Estados Unidos eliminó a la Selección Mexicana claramente 2-0 para confirmar lo que ya se sabía, pero no se quería admitir: que México ya no es el gigante de la Confederación de Fútbol (ex CONCACAF).
Con la victoria, Estados Unidos calificó a los Cuartos de Final donde enfrentará a la Selección de Alemania, mientras México empacará sus maletas y regresará a casa.
El equipo de Bruce Arena sistemáticamente desgastó, frustró y eventualmente eliminó a México no sólo del partido, pero del Mundial entero. A pesar que México mostró mejor fútbol y dominó el partido en posesión del balón, no supo definir a la mera hora lo cual les costó un boleto a los Cuartos de Final.
Al conjunto de Javier Aguirre le faltó contundencia lo cual ha sido un problema desde que Aguirre tomó las riendas del equipo mexicano. A la misma vez, la defensa nuevamente cometió un par de errores garrafales que resultó en la eliminación del conjunto azteca del Mundial.
México arrancó bien el partido creando llegadas peligrosas en la zona estadounidense, pero no pudo resolver esas jugadas de gol a pesar que dominaba el balón.
Un descuido y desconcentración total de la defensa azteca en apenas el 8' resultó en el primer gol del partido por vía de Brian McBride cuando descargó un potente balazo que pasó por tres jugadores mexicanos dentro del área y quedó fuera del alcanze del arquero mexicano Oscar Pérez.
Después del gol, México siguió dominando la posesión del balón. Sin embargo, no supo que hacer con esa posesión aunque tuvieron varias llegadas al arco de Brad Friedel.
En apenas el 28', Aguirre hizo su primer cambio lo cual fue fuera de lo común y contraproductivo ahora que sacó a Ramón Morales para ingresar a Luis Hernández. Hasta ese momento, Morales había sido el jugador mexicano más desequilibrante en la cancha.
Hernández terminó jugando un buen partido, pero no tuvo el peso que debería de haber tenido ahora que no pudo poner el balón en el fondo de la portería contraria.
En el segundo tiempo México saltó a la cancha con nuevos ánimos, pero Estados Unidos no se dejó cambiar su estilo de juego y siguió dictando el ritmo del partido a pesar de no tener mucha posesión del esferico.
Los aztecas siempre empujaban hacia delante, pero con poca efectividad ahora que los defensas estadounidense se encontraban bien parados interceptando y despejando cualquier balón que entraba dentro de su área.
Estados Unidos pusó el último clavo en la tumba mexicana en el 65' cuando México cometió su segundo error defensivo. Esta vez fue el veloz juvenil Landon Donovan quien fusiló al 'Conejo' Pérez para aumentar la ventaja gringa 2-0.
México siguió presionando al arco rival, pero no pudo resolver ahora que les faltó ideas y creatividad. Con el silbatazo final del árbitro portugues se puso fin al imperio mexicano en el fútbol de la zona del ex CONCACAF y se coronó el nuevo rey de la región: Estados Unidos.