MONTERREY, Nuevo León, 2 de sep. - Si la justicia se creó pensando en que no se diese la injusticia, este sábado, en el Tec, todo estuvo en su lugar.
El triunfo de 1-0 a favor del Monterrey en el Clásico 63 fue más que merecido. Benito Floro supo lo que hacía, y le resultó.
Ricardo Ferretti intentó con lo que tenía, pero no le alcanzó.
La anotación del triunfo de Alessandro Correa a los 52 minutos fue el justo premio para unos Rayados que siempre intentaron buscar la portería contraria.
Tigres jugó sin seis elementos de su cuadro titular, y se vio reflejado en el terreno, pues nunca el equipo amarillo pudo inquietar la portería de Omar Ortiz.
Caro pagó el "Tuca" haber jugado con dos atacantes poco talentosos como lo son Jorge Santillana y Juan Carlos Franco. La delantera felina se vio muy chata, en nada inquieto a Ortiz y en el resultado pagaron las consecuencias.
Una falla de marcación de la defensa felina sobre el brasileño Correa fue la diferencia en goles, pues después de ese 1-0 ya nada sucedió.
Esta es la terecra victoria consecutiva de los Rayados, un equipo que va en ascenso, un cuadro que ha llegado a 10 unidades y que, poco a poco, va mostrando que es eso, un equipo, y no individualidades.
Tigres va en retroceso, los felinos ligaron su segunda derrota, y en ambas sin anotar un solo gol.
Este sábado el "Tuca" se la jugó con dos atacantes que lo único que mostraron fue una inoperancia del tamaño del mismo estadio.
Santillana salió expulsado a los 63 minutos, y tan nada productivo había estado en el terreno, que su ausencia no pesó, tan es así que cuando él ya no estuvo en la cancha, el equipo llegó más al arco contrario.
Así es, el Monterrey fue más equipo que Tigres, y con justicia se llevó la victoria
(Fuente: El Norte)