Por Edgar Salas
MÉXICO, D.F. - El Clásico Jóven se festejó en el Estadio Azteca como si fuera el Superclásico con una casa llena de fanáticos enloquecidos listos para apoyar a sus clubes.
El primer tiempo demostró buen fútbol de ambos equipos, pero faltó lo más escencial: el gol. El equipo celeste supo contragolpear y rematar el balón, pero les faltó la contundencia para tomar control del encuentro.
El conjunto de Alfio Basile también tuvo la misma deficiencia en la primera parte del encuentro. Adicionalmente, el América fue impreciso lo cual causó los varios contragolpes y llegadas de la Máquina Cementera.
Los más de 100,000 aficionados apoyaron a sus respectivos equipos al comienzo del segundo tiempo esperando al invitado especial: el gol.
El tiempo complementario tuvo una baja en el ritmo y calidad del partido. Con esa baja de ritmo, el juego se concentró en la media cancha aunque si hubo peligro de gol en algunos instantes.
Desgraciadamente, la falta de contundencia de parte de ambos equipos prevaleció lo cual resultó en el decepcionante empate a cero goles.
Aunque el Clásico Jóven terminó empatado si hubo un perdedores y esos fueron Luis Hernández y la Selección Mexicana. Hernández entró de relevó en el segundo tiempo, pero salió en menos de 15 minutos después de haber pisado la cancha debido al empeoramiento de su lesión.